Historia

Desde hace al menos cinco milenios, El Campillo ha estado habitado por seres humanos. Hay evidencias arqueológicas que muestran que su actual término municipal estuvo ocupado desde la época megalítica, pasando por la Edad del Bronce, la tartésica, romana, musulmana y cristiana hasta llegar a la Edad Moderna y Contemporánea.

Tras la derrota de los musulmanes por las tropas de Fernando III 'El Santo', hacia el año 1251, El Campillo pasa a depender de Zalamea la Real hasta la segregación de aquél en agosto de 1931. Las primeras referencias escritas a El Campillo y la aldea de Traslasierra, nombrando al primero como 'Monte del Campillo', se encuentran en las Ordenanzas municipales de Zalamea la Real del año 1534.

No será hasta finales del siglo XIX, con el inicio de la explotación a gran escala de las minas de Ríotinto por los ingleses, cuando la alta demanda de mano de obra atraiga a la comarca a una gran cantidad de obreros. El Campillo comienza a despegar demográficamente alcanzando en la primer tercio del siglo XX casi tanta población como la de su cabecera municipal, Zalamea la Real.

Es entonces cuando entre los habitantes de El Campillo prende el deseo de segregación de Zalamea la Real. El 15 de abril de 1925, el Pleno del Ayuntamiento de Zalamea rechaza, tras varias peticiones anteriores, la segregación. Alega que la aldea no dispone de medios de subsistencia propios y que los demandantes no son naturales de El Campillo.

Sin embargo, la reivindicación de autonomía municipal continuará viva y, con la proclamación de la II República, el 22 de agosto de 1931, Zalamea reconoce la segregación. El prócer de esta conquista es Virgilio Pernil Macías, un valverdeño asentado en la aldea desde 1920 tras ser despedido de la compañía minera de Ríotinto por sus continuas reivindicaciones laborales, donde trabajaba desde finales del XIX.

Nombrado primer alcalde Virgilio Pernil, el municipio tomó el singular nombre de Salvochea, en memoria del anarquista gaditano Fermín Salvochea, reconocido agitador fallecido en 1907. El nombre de Salvochea apenas aguantaría cinco años, hasta septiembre de 1936, cuando el Golpe de Estado acabaría con la República en la zona y fue repuesto el topónimo de El Campillo.

Virgilio Pernil fue asesinado en agosto de 1936 junto a otras personas del pueblo por los rebeldes fascistas.

La historia de El Campillo continuó ligada a la explotación minera hasta mediados de los años 80 en que se produjo el colapso de la línea del cobre, que llevó al cierre.

El duro golpe para la comarca se sintió con fuerza en El Campillo. Dependiente casi en exclusiva de la minería, el municipio se ha reinventado a principios del siglo XXI apostando fuerte por el monocultivo de los cítricos y un incipiente auge del sector servicios.